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Enfermedades Reumaticas

¿Como se diagnóstica una enfermedad reumática?

Las enfermedades reumáticas no sólo proucen dolor, sino que su impacto es multi-dimensional; esto es, pueden trastornar todas y cada una de las actividades y sentimientos de los pacientes, incluyendo movilidad, humor, autocuidado, independencia, trabajo, relaciones familiares, cuidado de los hijos, economía, etc.

 

Por ejemplo, los enfermos reumáticos reportan una disminución del 70% en su calidad de vida en comparación con los sanos y una grave desesperanza por no ser comprendidos por sus familiares cercanos. Afecta la calidad de vida de los pacientes y la función física que le impide realizar actividades básicas como comer o vestirse.

 

Los pacientes con artritis experimentan menor satisfacción y menor deseo sexual que sujetos sanos. Una gran proporción de los familiares de pacientes reumáticos sobre- o subestiman el sufrimiento ocasionado por la enfermedad.

 

Cerca de la mitad de los pacientes con artritis reumatoide requiere más del 30% del ingreso familiar para costear los gastos de su enfermedad (gastos catastróficos). Las enfermedades reumáticas son uno de los primeros 10 motivos de demanda de atención en el IMSS. En México: una de las enfermedades reumáticas (espondilitis anquilosante) ocasiona 15 millones de días laborales perdidos por año, según registros del IMSS.

 

Existe una predisposición genética para desarrollar enfermedades reumáticas en la mayoría de los casos. Mojarse las manos después de planchar, comer carnes rojas, vivir o trabajar en climas fríos o caminar descalzo pudiera en ocasiones producir dolor pasajero, pero de ninguna forma producir ninguna enfermedad reumática.

 

Antes los diagnósticos eran confusos y los exámenes de laboratorio poco útiles. Hoy los diagnósticos son específicos y de bajo costo. Antes los tratamientos se basaban en magia, anécdotas y esperanza.

 

Con los grandes avances científicos y tecnológicos recientes, ahora los tratamientos se basan en ciencia y resultados. Los tratamientos no sólo están dirigidos a quitar el dolor, sino a parar la enfermedad que lo ocasiona.

 

Para la mayoría de los casos, los dos factores que determinan mejor el buen pronóstico de un paciente reumático son la rapidez con que se hace el diagnóstico y la rapidez con que se inicia el tratamiento adecuado.