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Hombre de 37 años con Espondilitis Anquilosante

Mi nombre es Federico, tengo 37 años de edad y soy comerciante.

Desde los 23 años de edad empecé con sintomas de mi enfermedad, en aquel entonces no tenía idea de que se trataba. Me dolía mucho la espalda, al principio el dolor se presentaba de una o dos veces por semana y después se fue haciendo más frecuente.

Ese dolor se presentaba en las noches y por las mañanas no podía moverme; mis familiares me decían que no tenía nada y que solo buscaba pretextos para no trabajar; de hecho, mi padre me regañaba ya que no podía hacer mi trabajo en el negocio familiar. Mi vida personal no era de lo mejor, recuerdo mucho que mis relaciones no duraban o me tachaban de exagerado. 

Durante 4 años aproximadamente estuve padeciendo un montón de síntomas, ya había acudido con muchos doctores que me decían que tenia la "ciatica" o que era dolor por cargar cosas pesadas e inluso me daban antidepresivos, yo no tenia ninguna mejoría.

Estuve en tratamiento con ortopedistas y neurocirujanos que me decían que necesitaban operarme ya que el dolor no se me quitaba con nada. Fui con acupunturistas, tome homeopatía e incluso piquetes de abejas, sin efecto favorable. 

En el año 2012 vi en internet acerca de una enfermedad que se presenta en hombres, que se caracteriza por dolor bajo de espalda y que empeora por las noches y que existe un médico especialista que puede dar tratamiento especifico y que puede detener la enfermedad.

Para ese entonces ya tenia daño en el cuello, no podía voltear y se me hinchaban los tobillos. Por primera vez vi al reumatólogo, que desde que observo como me movía me dijo que tenia el diagnostico de espondilitis anquilosante, me pido exámenes de laboratorio y radiografías. Desde entonces me dio tramaiento con medicamento biológico y me dijo que era muy importante que realizara ejercicio.

Ahora me encuentro muy bien, sigo acudiendo a las citas con mi reumatólogo, voy a natación tres veces a la semana y estoy esperando mi segundo hijo.

He aprendido que se puede vivir muy bien con esta enfermedad; que se necesita disciplina, paciencia y compromiso.